viernes, 5 de junio de 2009

bibliografia mario benedetti










Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia[1] (Paso de los Toros, 14 de septiembre de 1920 - Montevideo, 17 de mayo de 2009), más conocido como Mario Benedetti, fue un escritor y poeta uruguayo integrante de la Generación del 45, a la que pertenecen también Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti, entre otros. Su prolífica producción literaria incluyó más de 80 libros, algunos de los cuales fueron traducidos a más de 20 idiomas
El día 17 de mayo de 2009 poco después de las 18:00hs Benedetti muere en su casa de Montevideo, a los 88 años de edad.[8] [9] El Palacio Legislativo fue designado como el sitio de su velatorio. En el marco de este hecho, el gobierno uruguayo decretó duelo nacional y dispuso que su velatorio se realizara con honores patrios en el "Salón de los Pasos Perdidos" del Palacio Legislativo desde las 9:00 del lunes 18 de mayo.[
poemas de mario benetti
Alguien
Alguien limpia la celda de la tortura que no quede la sangre ni la amargura
alguien pone en los muros el nombre de ella ya no cabe en la noche ninguna estrella
alguien limpia su rabia con un consejo y la deja brillante como un espejo
alguien piensa hasta cuando alguien camina suenan lejos las risas una bocina y un gallo que propone su canto en hora mientras sube la angustia la voladora
alguien piensa en afuera que allá no hay plazo piensa en niños de vida y en un abrazo
alguien quiso ser justo no tuvo suerte es difícil la lucha contra la muerte
alguien limpia la celda de la tortura lava la sangre pero no la amargura.


Mundo
No vayas a creer lo que te cuentan del mundo en realidad el mundo es incontable en todo caso es provincia de ti no vayas a creer lo que te cuentan del mundo aun los que te aman mienten sobre probablemente sin saber que mienten en la vigilia te sentirás lejano testigo de tu mundo desde el mundo sin nubes de tu aliento en los cristales la humareda del hombre se elevar en la noche y no sabrás de donde viene el fuego pero la expectativa te volver humilde en el mundo el abismo es un oficio las preguntas en vano / una vieja costumbre los desatinos / marca de abolengo no vayas a creer lo que te cuentan del mundo (ni siquiera esto que te estoy contando) ya te dije que el mundo es incontable.
Estados de ánimo
A veces me siento como un águila en el aire. -Pablo Milanés
Unas veces me siento como pobre colina y otras como montaña de cumbres repetidas.
Unas veces me siento como un acantilado y en otras como un cielo azul pero lejano.
A veces uno es manantial entre rocas y otras veces un árbol con las últimas hojas. Pero hoy me siento apenas como laguna insomne con un embarcadero ya sin embarcaciones una laguna verde inmóvil y paciente conforme con sus algas sus musgos y sus peces, sereno en mi confianza confiando en que una tarde te acerques y te mires, te mires al mirarme.
El Silencio del Mar

El silencio del mar
brama un juicio infinito
más concentrado que el de un cántaro
más implacable que dos gotas

ya acerque el horizonte o nos entregue
la muerte azul de las medusas
nuestras sospechas no lo dejan

el mar escucha como un sordo
es insensible como un dios
y sobrevive a los sobrevivientes

nunca sabré que espero de él
ni que conjuro deja en mis tobillos
pero cuando estos ojos se hartan de baldosas
y esperan entre el llano y las colinas
o en calles que se cierran en más calles
entonces sí me siento náufrago y sólo el mar puede


Entre siempre y jamás
Entre siempre y jamás el rumbo el mundo oscilan y ya que amor y odio nos vuelven categóricos pongamos etiquetas de rutina y tanteo
-jamás volveré a verte -unidos para siempre -no morirán jamás -siempre y cuando me admitan -jamás de los jamases -(y hasta la fe dialéctica de) por siempre jamás -etcétera etcétera
de acuerdo pero en tanto que un siempre abre un futuro y un jamás se hace un abismo mi siempre puede ser jamás de otros tantos
siempre es una meseta con borde con final jamás es una oscura caverna de imposibles y sin embargo a veces nos ayuda un indicio
que cada siempre lleva su hueso de jamás que los jamases tienen arrebatos de siempres
así incansablemente insobornablemente entre siempre y jamás fluye la vida insomne pasan los grandes ojos abiertos de la vida.
La Red
Igual que la de Bécquer el arpa de la araña en un ángulo oscuro espera o desespera el aire de la siesta mueve sin destruirla la seda de cordaje hay una breve escala de silencios por fin una mosca inocente o quizá alucinada sucumbe ante el hechizo y paga con su vida el haber profanado el hermetismo de la sencillez.

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